¿Qué noticias nos gustaría leer en 2050? ¿Qué tendría que cambiar para que hablar de empleo digno dejara de ser una reivindicación pendiente? El 22 de septiembre, desde Social Power nos reunimos en Barcelona con 17 personas de 10 organizaciones y movimientos del tejido social de la ciudad para explorar estas preguntas y poner en práctica las metodologías de horizontes deseables.
Empezamos preguntándonos quién construye las narrativas que nos cuentan el futuro y con qué intención lo hacen. Qué expectativas generan, qué posibilidades dejan fuera y cómo influyen en lo que creemos que puede cambiar. Desde ahí, abrimos otra pregunta: ¿qué relatos queremos construir nosotras para avanzar hacia un futuro sostenible y justo?
Una carta desde 2050 para abrir posibilidades
Nos acercamos a las metodologías de horizontes deseables desde la teoría y, sobre todo, desde la práctica. Una carta llegada desde 2050 nos invitó a viajar a un futuro mejor y a imaginar cómo sería vivir en él. A partir de esa invitación, trabajamos en grupos para darle forma: cómo se organizaría el trabajo, qué derechos estarían garantizados y qué lugar ocuparían los cuidados.
El ejercicio tomó la forma de un periódico con las noticias que nos gustaría leer en 2050. En sus páginas aparecieron escenarios sobre el fin de la precariedad en las plataformas de reparto, el reconocimiento de los cuidados, los derechos de las personas trabajadoras del campo y las tensiones entre automatización y empleo digno. Futuros imaginarios que nos permitieron concretar deseos y explorar qué cambios podrían hacerlos posibles.
Imaginar el destino y reconstruir el camino
Después tocó preguntarnos cómo habíamos llegado hasta allí. Si en 2050 las cosas podían ser distintas, ¿qué decisiones, luchas y transformaciones habrían sido necesarias? A través de las noticias construimos una teoría del cambio: un recorrido entre el futuro deseado y los pasos que podrían acercarnos a él desde el presente.
La creación de escenarios posibles nos ayudó a conectar la imaginación con la estrategia. Cada noticia abría nuevas preguntas sobre quién podría impulsar esos cambios, qué obstáculos habría que afrontar y cómo se relacionaban los derechos laborales con otras condiciones necesarias para vivir dignamente.
El optimismo colectivo también se construye
Una reflexión atravesó el encuentro: necesitamos construir optimismo colectivo en estos tiempos. Un optimismo consciente de las dificultades, capaz de reconocer los conflictos y, aun así, abrir espacio para actuar.
Trabajarlo como metodología política supone dedicar tiempo a imaginar en común, discutir qué entendemos por una vida mejor y explorar cómo podemos organizarnos para acercarnos a ella. El taller fue una oportunidad para ensayar esa capacidad: dar forma a futuros deseables y empezar a pensar qué podemos hacer hoy para construirlos.
El periódico recoge parte de ese ejercicio. Sus noticias son ficticias pero las preguntas que las hicieron posibles son reales.