El trabajo doméstico y de cuidados en España es esencial pero sigue siendo precario e invisibilizado. Sus trabajadoras carecen de plenos derechos laborales y sufren bajos salarios, largas jornadas y vulnerabilidad, lo que afecta a su salud y calidad de vida. Es imprescindible seguir avanzando en el diseño de políticas públicas que, desde un enfoque feminista, antirracista e interseccional, pongan los cuidados en el centro de un nuevo modelo de sociedad.